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AGRO20 LATINOAMÉRICA Un hongo virulento amenaza el café

En un extenso laboratorio de investigaciones cafetaleras de Colombia –lleno de plantas de café embutidas en frascos y relucientes tubos de ensayo— los trabajadores asomaban las cabezas desde sus cubículos para compartir las últimas noticias de América Central y México.

“¿Han leído esa historia de Nicaragua?”, preguntó uno de ellos a una delegación visitante. “Realmente están sufriendo”.

Hace apenas unos años, la industria del café colombiano estaba de rodillas mientras un virulento hongo conocido como la roya del café --o roya en español-- había infectado el 40 por ciento de la cosecha.

Después de un gasto de millones de dólares y un esfuerzo masivo para volver a sembrar la región, esta nación andina está mostrando signos de recuperación al igual que sus vecinos del norte golpeados por la plaga.

Los analistas creen que la roya podría alcanzar entre 30 y 50 por ciento de las cosechas de café de Centroamérica y México en los próximos años, y algunas agencias de ayuda temen que pueda conducir al hambre o la hambruna en una región donde los agricultores viven de la recolección de la cosecha.

Si la lucha de Colombia contra la roya es una indicación, Centroamérica podría tener un camino largo, costoso y áspero por delante.

El hongo crea manchas de color naranja en las hojas y destruye el fruto, a menudo durante varias temporadas. Como un clima más cálido y más húmedo ha barrido la región, la roya ha prosperado, extendiéndose a granjas cafetaleras de mayor altitud, que solían estar fuera de su alcance. Aunque los fungicidas pueden ayudar a detener la roya, la mayoría de los agricultores tienen eventualmente que cortar sus plantas de manera radical, sacrificando las cosechas durante años.

En las colinas de la región cafetalera de Colombia, Luis Alirio Ríos observaba a los trabajadores en su finca, El Descanso, entrar con cubos llenos de rojas bayas de café.

“Hace apenas unos años este lugar fue destruido por la roya”, dijo. En el 2012, la cosecha se redujo a 4,100 libras por cada parcela de 2.5 acres, o 39 por ciento por debajo de lo habitual, dijo.

Pero este año va a ser diferente. Al halar la rama de una joven planta de café Castillo, ésta estaba cargada con bayas del tamaño de un guisante que deberían estar maduras en unos pocos meses. Ríos dijo que está esperando una cosecha abundante.

La planta de Castillo parece una planta de café ordinario, pero ha estado en el corazón de la recuperación colombiana.

Alvaro Gaitán, científico de Cenicafé, un centro de investigación y desarrollo en Chinchiná operado por la Federación Colombiana de Cafeteros, nos condujo recientemente a una sala con temperatura controlada. Alineados y etiquetados en estantes había cientos de recipientes de cristal con variedades de café tomadas de todo el mundo, pero especialmente de Etiopía, la cuna del café.

En el transcurso de 13 años, los científicos de Cenicafé han cruzado algunos de los especímenes con variedades locales para producir la planta Castillo, resistente a la roya. Desde el 2011, el país ha desarraigado más de 1,200 millas cuadradas de plantaciones de café y las ha replantado con Castillo, a un costo de alrededor de $1,100 millones.

Pero la superplanta de Colombia es prácticamente inútil en Centroamérica, dijo Gaitán. Las plantas de café deben ser cultivadas y adaptadas según las condiciones locales, y Cenicafé ha producido siete variedades regionales de Castillo sólo para satisfacer la demanda colombiana. Las granjas centroamericanos pueden ser demasiado húmedas o secas para apoyar la planta, dijo. Y mientras que América Central tiene una plaga de café llamada mycena citricolor o gotera, por ejemplo, Colombia nunca la ha tenido, y los genes de Castillo no han sido adaptados para ella, explicó Gaitán.

“Centroamérica se va a enfrentar a dos o tres años de dificultades a menos que puedan encontrar las variedades adecuadas”, dijo.

Pero la búsqueda de la variedad es sólo parte de la ecuación. Con el fin de asegurarse de que había un suministro adecuado de semillas Castillo (hacen falta 200 toneladas de semillas para volver a sembrar una parcela de 2.5 acres) la Federación Nacional de Cafeteros tuvo que establecer una red de granjas de semillas de calidad controlada. También cuenta con un ejército de 1,500 trabajadores de extensión agrícola que no sólo ayudan a los agricultores con los detalles técnicos, sino también a obtener los préstamos bancarios que necesitaban.

A Luis Fernando Samper, jefe de comunicaciones de la Federación Nacional de Cafeteros, le gusta comparar el proceso a una “orquesta”.

“Si usted tiene el dinero, ¿tiene la variedad? Si usted tiene la variedad, ¿tiene las semillas? Si usted tiene las semillas, ¿cómo las lleva a las granjas?”, pregunta. “Todo tiene que funcionar en conjunto”.

Pero algunos temen que América Central no tiene la orquesta necesaria para detener la roya.

Christian Wolthers es el fundador y director ejecutivo de Wolthers America, un importador de Fort Lauderdale que trae café de Centroamérica, Brasil y Colombia. A principios de este año viajó a Guatemala para visitar a los productores locales. Dijo que de las 90,000 fincas de café en el país, menos del 1 por ciento son medianas o grandes. Del estimado de 89,700 granjas pequeñas, el 90 por ciento había sido afectado por la roya, dijo.

Wolthers espera que la producción de café de Guatemala caiga de 15 a 20 por ciento este año, y hasta 50 por ciento el próximo año.

“En Guatemala sólo la mitad de las fincas tendrá algún tipo de apoyo técnico y experiencia a través de su conexión cooperativa”, dijo. “La otra mitad está simplemente orando. Creen que esto es enviado por Dios, y que Dios les mostrará el camino o resolverá el problema”.

Otros países de América Central también pueden sufrir de falta de organizaciones bien financiadas que puedan estructurar una respuesta unificada.

La crisis del café puede ser devastadora para los agricultores, pero los efectos sobre los consumidores estadounidenses serán más sutiles. Aunque no haya una escasez de café, algunos de los sabores aromáticos y de alta calidad de la región podrían escasear, dijo Spencer Turer, director de operaciones cafetaleras de Coffee Analysts, que se especializa en servicios de pruebas de café en laboratorios.

“En términos generales, hay suficiente Arábica para satisfacer la demanda”, dijo. “Pero, ¿estarán disponibles los cafés que se utilizan en las operaciones comerciales de EEUU? Esa es la gran pregunta, y mientras más se sube en la cadena de la calidad, más grande es el signo de interrogación”.

Las granjas orgánicas han sido particularmente afectadas por la roya, dijo.

Por el momento, Colombia parece estar en el otro lado de la crisis. La producción de café en abril subió 85 por ciento respecto al mismo mes del año pasado, y durante los primeros cuatro meses del año, la producción subió 41 por ciento. El mes pasado, Colombia dijo que había sido el primer país de las Américas capaz de declarar cuatro de sus municipios cafetaleros, libres de roya.

Mientras caminaba alrededor de la granja El Descanso, Samper, de la Federación de Cafeteros, dijo que la mayoría de los consumidores no son conscientes de todo el trabajo que cuesta hacer una taza de café.

“Es posible que usted vea la planta del café”, dijo. “Pero usted no ver todo lo que hizo falta para hacer la planta de café”.

fuente eluevoherald

fuente elnuevoherald

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