AGRO 2.0

1. ORIGEN

La compactación del suelo corresponde a la pérdida de volumen que experimenta una determinada masa de suelo, debido a fuerzas externas que actúan sobre él. Estas fuerzas externas, en la actividad agrícola, tienen su origen principalmente en:

• Implementos de labranza del suelo.

• Cargas producidas por los neumáticos de tractores e implementos de arrastre.

• Pisoteo de animales.

En condiciones naturales (sin intervención antrópica) se pueden encontrar en el suelo, horizontes con diferentes grados de compactación, lo que se explica por las condiciones que dominaron durante la formación y la evolución del suelo. Sin embargo, es bajo condiciones de intensivo uso agrícola que este fenómeno se acelera y llega a producir serios problemas en el desarrollo de las plantas cultivadas. 

    2. EFECTOS DE LA COMPACTACIÓN DEL SUELO

La compactación del suelo produce un aumento en su densidad (densidad aparente), aumenta su resistencia mecánica, destruye y debilita su estructuración. Todo esto hace disminuir la porosidad total y la macroporosidad (porosidad de aireación) del suelo. Los efectos que la compactación produce, se traducen en un menor desarrollo del sistema radical de las plantas y, por lo tanto, un menor desarrollo de la planta en su conjunto, lo que redunda en una menor producción (Figura 1).
 

 

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Figura 1. Desarrollo de un cultivo en un suelo sin restricciones físicas de suelos (a) y el mismo cultivo desarrollándose en un suelo que tiene una estrata de suelos compactada (b).

  

De los factores mencionados, son dos los que van a tener un efecto directo sobre el crecimiento de las raíces, estos son:
 

• Aumento de la resistencia mecánica del suelo.

• Disminución de la macroporosidad del suelo.

El aumento de la resistencia mecánica del suelo va a restringir el crecimiento de las raíces a espacios de menor resistencia, tales como los que se ubican entre las estructuras (terrones), en cavidades formadas por la fauna del suelo (lombrices) y en espacios que se producen por la descomposición de restos orgánicos gruesos (raíces muertas). Esta situación va a producir un patrón de crecimiento característico de raíces aplanadas, ubicadas en fisuras del suelo, con una escasa exploración del volumen total del suelo.

La disminución de la macroporosidad del suelo va a producir una baja capacidad de aireación y oxigenación del suelo, lo que va a producir una disminución de la actividad de las raíces y, consecuentemente, un menor crecimiento de éstas, un menor volumen de suelo explorado, una menor absorción de agua y nutrientes. Este efecto se agrava cuando se riega en forma excesiva, llegando a producirse la muerte de las raíces por asfixia. Esto debido a que los escasos macroporos que pueden airear el suelo van a permanecer llenos de agua gran parte del tiempo. 

    3. PREVENCIÓN DE LA COMPACTACIÓN DEL SUELO

La compactación del suelo es un fenómeno difícil de corregir y de un elevado costo. Por lo tanto, hay que tomar las medidas necesarias para que este fenómeno no ocurra o bien se mitigue, de manera que no llegue a niveles que limiten el potencial productivo de la especie cultivada. También debe tenerse en consideración que si bien el problema puede ser aliviado con algunas medidas de corrección, existe el riesgo de recompactar el suelo y el recurso suelo puede quedar en un nivel de mayor degradación. Por lo tanto, luego de aliviada la compactación, es necesario realizar prácticas de manejo de suelos que eviten que este fenómeno se vuelva a producir en forma intensa.

A continuación se presentan los factores que van a incidir en el proceso de compactación del suelo y que deben tenerse en consideración al momento de comprar o arrendar maquinaria agrícola y al programar o realizar las labores agrícolas:

        3.1. Factores relacionados con la maquinaria

• Peso de la maquinaria: a mayor peso de la maquinaria mayor posibilidad de compactar el suelo y mayor profundidad puede alcanzar la compactación.

• Distribución del peso de la maquinaria: si el peso de la maquinaria es desuniforme, por ejemplo mayor peso en ruedas traseras, la presión ejercida por éstas sobre el suelo será mayor.

• Ancho de los neumáticos: si el peso de la maquinaria se distribuye en un área mayor (neumáticos más anchos), la presión sobre el suelo será menor que en el caso de usar neumáticos más angostos.

• Presión de inflado de los neumáticos: mientras más inflados los neumáticos, menor es el área del neumático que entra en contacto con el suelo y mayor es la presión sobre el suelo. Por lo tanto, se recomienda hacer las labores con presiones de inflado bajas.

• Patinaje de las ruedas: en la medida que estos fenómenos se produzcan, el esfuerzo producido sobre el suelo es mayor. Se sugiere realizar el trabajo evitando el patinaje y zapateo de los neumáticos.

• Velocidad de trabajo: cuando la presión sobre el suelo es mantenida por un mayor tiempo el fenómeno de compactación tiene una mayor posibilidad de producirse, por lo que sería adecuado realizar las labores a una velocidad lo más alta posible.

• Número de pasadas de la maquinaria: a mayor número de pasadas, mayor es la compactación que se produce en el suelo.

• Profundidad de trabajo del implemento de laboreo de suelos: el extremo inferior de cualquier implemento de laboreo de suelos va a ejercer un esfuerzo vertical sobre el suelo, por lo que la mantención de una misma profundidad de laboreo va a producir la compactación del suelo bajo esta profundidad (pie de arado), por lo que es recomendable variar la profundidad de las labores. 

        3.2. Factores relacionados con el suelo

• Características físicas y propiedades mecánicas del suelo (textura, tipo y estabilidad de la estructura, densidad aparente, carga histórica, resistencia a la deformación).

• Contenido de humedad del suelo: a mayor contenido de humedad, el suelo puede deformarse y compactarse con menores presiones recibidas. Por lo tanto, las labores deben realizarse con el suelo lo más seco posible.

        3.3. Medidas que pueden ayudar a evitar el problema

Þ Incorporación de materia orgánica al suelo: la materia orgánica incorporada al suelo actúa directa e indirectamente favoreciendo la formación y la estabilidad de la estructura del suelo, lo que puede ayudar a prevenir la compactación.

Þ Uso de cubiertas vegetales: la penetración de las raíces y su posterior muerte producen poros continuos que ayudan al movimiento del aire y el agua en el suelo. Por medio de la cubierta vegetal, se incorpora también materia orgánica al suelo.

Þ Uso de camellones para la huella del tractor: al construir camellones para el paso de las ruedas de la maquinaria se evita que el efecto de la compactación llegue a mayor profundidad.

Þ Uso de pistas de circulación: al ubicar pistas exclusivas para el tránsito de la maquinaria se puede evitar el paso innecesario de maquinaria por la superficie del suelo.

Þ Ajustar maquinaria a una misma trocha: esta medida está orientada a reducir el área que es usada por la maquinaria, manteniendo una sola huella para el paso de las ruedas. 

    4. ENFRENTANDO LA COMPACTACIÓN DEL SUELO

Para abordar el problema de la compactación se pueden tomar medidas correctivas, como en el caso del subsolado, y medidas de tipo complementaria, que no modifican rápidamente la condición actual del suelo pero que ayudan a mejorar el comportamiento del cultivo o bien tiene un efecto en el suelo a un mediano o largo plazo. A continuación se analizan brevemente algunas de estas medidas.

        4.1. Subsolado

La práctica del subsolado consiste en soltar el suelo bajo la profundidad normal de cultivo, usando un arado de uno o más brazos rígidos, con el objetivo de romper capas de suelos compactadas. Los subsoladores normalmente trabajan a profundidades de 30-70 cm. Existe también la alternativa de usar algún tipo de arado de vertedera, teniendo en consideración que la capacidad de profundizar es menor y tiene mayores requerimientos de potencia.

Cuando el subsolador pasa por el suelo va soltando las capas compactadas, levantándolas y disgregándolas, formándose una red de macroporos interconectados. Algunos de los cuales van desde el subsuelo suelto hasta la superficie, actuando como vías para la penetración de raíces y el flujo de agua y aire.

El subsolado es una labor de elevado costo y por lo tanto debe hacerse sólo cuando las características del suelo lo justifican. Por lo tanto antes de tomar la decisión de hacer esta labor, debe estudiarse con detención el perfil del suelo, determinando la presencia de estratas de suelo compactadas, analizando su ubicación y distribución espacial en el potrero.

Una vez tomada la decisión de hacer un trabajo de subsolado, ha de elegirse el subsolador y el tractor adecuados para las condiciones de trabajo locales, revisándose, por medio de calicatas, la profundidad y ancho de la labor en el suelo en varias labores de prueba, ajustando también la distancia entre cada pasada. Es muy importante tener en consideración el contenido de humedad del suelo, ya que la labor debe hacerse con el suelo lo suficientemente seco como para que se quiebre y disgregue, de lo contrario (suelo muy húmedo) el subsolador va a pasar haciendo sólo un corte vertical en el suelo. En el caso de uso de un arado de vertedera, la labor debe hacerse con un contenido de humedad mayor de forma que el suelo se encuentre en un estado friable (fácil de trabajar y disgregar). 

        4.2. Uso de acondicionadores físicos

La incorporación de materiales que actúen como acondicionadores físicos de suelo en profundidad van a permitir mejorar y mantener una mejor condición para el desarrollo de las raíces en el subsuelo.

Esta labor consiste en localizar el material (guanos, aserrín, viruta, restos de poda trozados, lodos de aguas servidas, compost, desechos orgánicos animales y vegetales diferentes, etc.) en hoyos o zanjas, a la profundidad de la estrata de suelos compactada. Es una labor de alto costo y muy localizada que se puede justificar en el caso de que el subsolado puede no ser una buena alternativa, como por ejemplo en el caso de plantaciones frutales establecidas, donde se dificulta el trabajo de tractores de gran potencia. 

        4.3. Camellones

En el caso de plantaciones frutales también es posible agregar suelo de la entrehilera sobre la hilera de plantación, formando un lomo o camellón de suelo suelto donde las raíces encontrarán mejores condiciones para su desarrollo. Con el suelo adicionado la profundidad de suelo aprovechable aumenta (en hilera de plantación), contrarrestando en parte el efecto negativo de la presencia de una estrata compactada en profundidad.

Es recomendable combinar el uso de camellones con un "mulch" orgánico o plástico con el objetivo de reducir la evaporación del agua desde el camellón, manteniendo un adecuado nivel de humedad en el suelo y lograr de este modo una mejor distribución de las raíces dentro del camellón.

La reacción de las plantas a esta labor va a depender de la especie frutal, por lo que hay que estudiar esta alternativa para cada situación en particular, tomando en consideración: especie frutal, sensibilidad a enfermedades del cuello de la planta, distancia entre hileras, ancho de trabajo de la maquinaria, entorpecimiento de labores normales de manejo y método de riego, ya que se adapta principalmente al riego localizado (goteo, microaspersión). 

        4.4. Cubiertas vegetales

Esta práctica consiste en mantener una cubierta vegetal de especies con diferentes sistemas radiculares en superficies que permanecen sin vegetación, en forma permanente o en algunos períodos del año. El objetivo de esta cubierta vegetal es la de incorporar materia orgánica al suelo a través de la parte aérea y de las raíces de las plantas. En este sentido se prefiere utilizar especies de arraigamiento profundo para que las raíces lleguen y penetren el subsuelo compactado, favoreciendo la formación de macroporos y la estructuración del suelo.

Las cubiertas vegetales pueden establecerse en huertos frutales, entre las hileras de plantación o en toda la superficie, durante el período otoño-invierno (cubiertas vegetales invernales), incorporándose en forma mecánica o química en la primavera. En general se usan especies rústicas, de fácil establecimiento, de semilla de bajo precio, de fácil incorporación y que no vayan a interferir con el frutal o el cultivo que le sigue (huésped de plagas o enfermedades, efectos alelopáticos). Esta práctica tiene efecto en un mayor plazo que las medidas anteriores, por lo que se le considera también como un manejo preventivo.

 

Fuente: Agroinformación

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