La biotecnología ha sido definida por la ONU como toda aplicación tecnológica que utilice sistemas biológicos y organismos vivos, o sus derivados, para la creación o modificación de productos o procesos para usos específicos. De esta manera, se constituye en una de las áreas con mayor potencial de desarrollo y aplicación para las diversas actividades humanas, incluida la agricultura.
Las herramientas de la biotecnología se han forjado en el campo y en los laboratorios, han traído variadas aplicaciones, algunas de las cuales se presentan a continuación, junto con reflexiones sobre la misma biotecnología y el rol de los agricultores.
Antes de desarrollar el tema, es necesario mencionar que la posición del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) sobre biotecnología es objetiva e imparcial, basada en cuatro pilares:
Agricultores: biotecnólogos por naturaleza
Es claro que el poder de observación y de entendimiento de la naturaleza en general y de los fenómenos biológicos en particular hizo posible que el ser humano pudiera desarrollar actividades, que aunque siempre vitales y complejas para el sustento de la humanidad, en la actualidad consideramos como obvias. Tal es el caso de la agricultura.
El haber podido identificar aquellas plantas que podían ser ingeridas, deducir que los frutos poseían semillas de las cuales podían provenir otras plantas, inventar el arado y la siembra en el suelo, determinar que existen ciclos (de floración, polinización, crecimiento, cosecha, etc.), cruzar plantas, cosechar y almacenar grano, y dar usos alimenticios y no alimenticios (fibras, medicinas, colorantes, venenos), todos ellos son ejemplos de un conocimiento profundo y de una aplicación cuidadosa y eficiente del mismo. Estas razones llevan a considerar que el agricultor, desde su origen, es biotecnólogo.
Pero la complejidad propia del campo y de los cultivos requiere opciones tecnológicas que faciliten las labores y permitan obtener una apropiada relación beneficio-costo, representada, por ejemplo, en mayor productividad y rentabilidad y menor impacto ambiental. Con estos objetivos, la biotecnología se ha desarrollado a través del tiempo.
Biotecnología, una caja de herramientas
Son múltiples las técnicas empleadas por la biotecnología con fines agrícolas (agrobiotecnología). Ellas han mostrado que mediante el conocimiento aplicado se puede hacer uso racional y eficiente de los recursos naturales y de la oferta ambiental disponible en las diferentes regiones del planeta. Algunas son:
Algunas técnicas se han empleado desde hace muchos años y siguen vigentes. Además, se complementan con otras más recientes, que aunque han sido generadas con un aporte científico especializado, sus productos pueden ser empleados por cualquier agricultor.
Organismos Vivos Modificados y Bioseguridad
La utilización de la técnica de la transgénesis, que involucra la introducción de genes de una especie a otra, ha hecho posible la generación de plantas resistentes o altamente tolerantes a factores bióticos (lepidópteros y virus) y abióticos (herbicidas y sequía). A las plantas que han sido objeto de tal modificación se les conoce como transgénicas u organismos genéticamente modificados (OGM).
Durante el año 2011, se reportó la siembra de 160 millones de hectáreas de cultivos GM, principalmente soja, maíz, algodón y colza. Los eventos de modificación más utilizados son la resistencia a herbicidas (glifosato y glufosinato de amonio), la alta tolerancia a insectos (tecnología bt) y la combinación de ambas (eventos apilados). La característica que próximamente estará disponible en el mercado seguramente será la tolerancia a la sequía.
En la actualidad, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Honduras, México, Paraguay y Uruguay siembran en sus territorios cultivos GM.
Hasta el momento, no existe ningún reporte científicamente validado que demuestre que los cultivos GM causan impacto negativo sobre la salud humana, animal o sobre el ambiente. Por el contrario, luego de 16 años de comercialización en varios países, se ha visto que generan beneficios desde el punto de vista productivo (facilidad en el manejo del cultivo), económico, ambiental (utilización de menor número de moléculas herbicidas en menor número de aplicaciones) y social.
Una reciente publicación sugiere un efecto nocivo del maíz GM sobre ratones. Sin embargo, la falta de rigor científico de la información presentada ha obligado a que la comunidad científica internacional no pueda aceptar como científico o concluyente tal reporte. La ciencia es rigurosa y toda conclusión que se presente a su nombre debe resistir el estricto análisis del método científico.
El hecho de trabajar con organismos vivos implica que se debe actuar con ética y garantizando en todo momento la integridad biológica de organismos y ecosistemas. Para cumplir con este cometido, los países en su soberanía han acordado reglas y protocolos para hacer manejo seguro de los OGM.
El principal instrumento de la bioseguridad es el Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología (PCB) el cual fue firmado por todos los países de América Latina y el Caribe y ha sido ratificado por la mayoría. En el PCB, los países se comprometen a implementar medidas que permitan disminuir los riesgos potenciales resultado de la aplicación de esta tecnología y se definen aspectos relacionados con el movimiento transfronterizo, así como los procedimientos mínimos que se deben considerar para aprobar y liberar OGM con fines comerciales.
En atención a los lineamientos del PCB, la mayoría de los países en el mundo cuentan con marcos regulatorios de bioseguridad, operativos mediante comisiones técnicas nacionales. Estas realizan análisis técnicos y emiten conceptos basados en información científica, con la cual aprueban y regulan la liberación y comercialización de eventos transgénicos en cada país.
Adicionalmente, cada dos años, se tienen reuniones mundiales para discutir temas puntuales. En el 2012, se llevó a cabo la Conferencia de las Partes (COP/MOP-6) en Hyderabad, India.
Agriculturas y biotecnología
Los diversos tipos de agricultura (orgánica, agroecológica, transgénica, convencional, etc.) tienen algo en común: son agricultura y buscan producir más y mejor con distintas herramientas.
La agricultura orgánica emplea técnicas biotecnológicas. Sin embargo, por norma no acepta dos de las técnicas biotecnológicas de modificación genética: la transgénesis y el uso de radiación ionizante con fines mutagénicos. Esto permite aseverar que la biotecnología en sentido amplio es complemento y fundamento de todas las formas de agricultura. Además, no hay equivocación en catalogar a la biotecnología como una tecnología limpia.
Reflexiones finales
Fuente: Portal Frutícola
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