AGRO 2.0

PROSPECTIVA DEL RENGLÓN DE PLANTAS MEDICINALES, AROMÁTICAS, CONDIMENTARIAS Y AFINES.


 

Héctor Julio Rodríguez Torres - Biólogo

Fundación Colombiana para la Farmacia Natural - FUNDACOFAN / 

 

A la luz de la leña, las velas, los candiles de aceite o alcohol, las dolencias se curaban y aún se curan utilizando plantas nativas manejadas por taitas hitotos y kansá,  jaibanás emberas y noanamás, mamos kogis y arhuacos, neles cunas, piachés guajiros, payés amazónicos, penahorobines guahibos, karékas tunebos…, mientras que los nuevos campesinos blancos, negros y mestizos de toda índole, pasaron a tener yerbateros, curanderos, cachimbos y médicos tradicionales que estructuraron su conocimiento herbolario en el reencuentro florístico Eurasia-América.

 

El reporte y sistematización de estos hallazgos etnobotánicos inicia con Américo Vespucio (1492, 1503) y prosigue con la Expedición Fidalgo (1794-1810), la Expedición Mutis (1783 a 1816), los Viajes a las Regiones Equinoxiales de Humboldt y Bompland (1799-1804), los viajes científicos de Jean Baptiste Boussingault (1821-1832), la Comisión Coreográfica (1850-1859) con José Jerónimo Triana (1860) y Manuel Ancizar (1850-51), Los Viajes de Ezequiel Uricoechea (1861), la Exposición Razonada de Wenceslao Sandino-Groot (1881), los Inventarios de las Plantas del Amazonas y los Andes de Spruce (1864), Algo sobre el Valle del Cauca de Luciano Rivera (1886), de Bogotá al Atlántico de Santiago Pérez Triana (1893-4), la expedición Helvética de Otto Fuhrmann y Eugène Mayor (1910), hasta los etnobotánicos modernos encabezados por Schultes y Hofmann y sus Plantas de los Dioses, Enrique Pérez Arbeláez y sus Plantas Útiles, García Barriga y sus 3 tomos de Plantas Medicinales de Colombia, Carbonó y su etnobotánica de los Koguis, así como Gentri, Gupta, Reichel-Dolmatoff, Friedemann, Arocha, Acero, Bernal,  Forero, La Rotta, Davis, Cárdenas… en las mas décadas recientes.

 

Al sumar el inventario de las listas de plantas nativas que figuran en los estudios etnobotánicos para la cura de las enfermedades, la recreación y la relación con lo sagrado, se establece que en Colombia hay entre 3200 y 6000 especies diferentes para tales usos. Se deben sumar además, las plantas de la medicina sumeria, acadia, asiria, babilónica, egipcia, indú, persa, grego-latina y china, que llegaron a partir de la Conquista de América acompañadas de prensas y alambiques, balanzas y morteros, formas farmacéuticas y manuales de oficina o como se diría hoy en día: textos de medicina o antiguas farmacopeas de la tradición árabe, egipcia, persa, griega, celta o germana que durante siglos fueron coleccionados en los monasterios.

 

MANUALES de MEDICINA y FARMACIA

AUTOR

SIGLO

Tratados

Hipócrates  (griego)

V a.C.

De re médica

Diocorides (romano)

I

Historia natural

Plinio el Viejo (romano)

II

Colección Médica

Galeno (romano)

II

Institutiones divinarum et humanarum litterarum

Casiodoro (godo)

V

De olei confectione

…(galo)

V

De confectione malagmarum

…(galo)

VI

Etimologías.  Libro IV

San Isidro (español)

VII

Elementa philosophiae

Beda el Venerble (inglés

VIII

Hortulos

Walahfrid Sarabus (francés)

IX

Canon de la medicina –Canticum: Poema de medicina -Cantico

Avicenas

X

Kitab al- kulliyyat al-Tibb : De las generalidades de la medicina.

Averroes

XII

Tratado de los medicamentos simples

Serapión el Joven

XIII

Colección de los simples

Ibn al Baytar

XIII

Manual de la oficina de farmacia

Abû-I-Mumá

XIII

 

Este saber provenía de un arte de curar las afecciones del cuerpo que se practicaba en boticas callejeras y oficinas en los conventos, sanatorios y balnearios que colmaban a Europa con tesoros perfumados, ungüentos sagrados, inciensos y bálsamos preciosos, electuarios y antídotos olorosos, triacas, pócimas, mezclas de extractos y jugos de plantas, suministradas con sentido laico o sagrado para los enfermos que buscaban sanación.

 

Habían acumulado un amplio legado que se remonta a mas de 5000 años antes de Cristo, cuando ya se conocían y se habían domesticado las plantas medicinales euroasiáticas como caléndula (Caléndula officinalis L.), romero (Rosmarinus officinalis L.), diente de león (Taraxacum officinalis L. Weber), toronjil (Melissa officinalis L.), valeriana (Valeriana officinalis L.), salvia (Salvia officinalis L.), verbena (Verbena officinalis L.), lavanda (Lavandula angustifolia Miller sinónimo: Lavanda officinalis L. Chais), borraja (Borago officinalis L.), consuelda (Symphytum officinalis), jazmín (Jasminum officinalis), peonía (Poeonía officinalis), hisopo (Hyssopus officinalis L.), ruibarbo (Rheum officinalis H.Bn.), jengibre (Zingiber officinalis Roscoe), todas ellas clasificadas por Linneo, Humboldt o Bonplant como officinalis, es decir, plantas utilizadas en la oficina del curandero. Europa conocía además el aloe, la higuerilla y la amapola o beleño originarias del noreste africano y que habían sido domesticadas por los egipcios. También utilizaban los inciensos y resinas de oriente y norte de África como los extracto de acacia, goma arábiga, mirra, olíbano, benjuí… y por su parte habían domesticado las plantas originarias de sus propias tierras y de Asia como: lavanda, mentas, romero, anís, alcaravea, laurel, tomillo, mejorana, hisopo, angélica. También sabían del eléboro, iris de Florencia, valeriana, acorus aromático, ruibarbo, potentilla, raíz de aristolochia, raíz de asarum, raíz de genciana, madera de aloe, canela de Ceylán, díctamo de Creta (mejorana), rosas rojas, azafrán, champiñón de París, zumo de regaliz,... acelgas, calabaza, ruda, eneldo, apio, cilantro, lechetrezna, azuqueca, col, eléboro, hinojo, ajos, cebolla, puerro, adormidera blanca, mandrágora, belladona.

 

Muchas de ellas se adaptaron en América, algunas solo se pueden cultivar, otras además se han asilvestrado y ambos tipos engrosan, como plantas introducidas, la herbolaria para el uso medicinal de Colombia y se encuentra disponible en los listados de plantas autorizadas por el INVIMA, constituyendo más del 85% del total.

 

Un valioso ensayo de Mauricio Nieto Olarte (2000) explica las indisolubles relaciones entre el contexto político-militar de la ilustración europea y sus exploraciones botánicas, establece que para ellos, tanto el oro y los minerales como los remedios son indispensables para la construcción de imperios. Las expediciones militares no podían ser diezmadas por hernias, quemaduras y quebraduras; ni por disentería, tuberculosis, viruela, sarampión y fiebres palúdicas que traían el recuerdo de la peste negra… estaba abierta la búsqueda de bálsamos y drogas contra parásitos, tenias, solitarias, niguas y piojos, sarnas, roñas y tiñas, chinches y pulgas. Quien tenía los remedios tenía el poder. Su búsqueda era prioridad del estado, por esa razón, la corona española no sólo realizó la Expedición Botánica de Mutis: en la misma época Joseph Dombey botánico, así como Hipólito Ruiz y José Pavón expertos en farmacia estaban en Chile y Perú, mientras Martín de Sessé exploraba para la ciencia en México, California, Puerto Rico, Cuba y América Central…

 

Estos mismos botánicos y exploradores fueron quienes llevaron a Europa nuestra flora nativa y medicinal: copaiba (Copaifera officinale L.), zarzaparrilla (Smilax aspera L.), quina (Cinchona pubescens Vahl.), ipecacuana (Cephaelis ipecacuanha A. Richard), vainilla (Vanilla fragans (Salis) Ames), anacardo (caracolí) (Anacardium occidentale L.), ají (Capsicum annuum, frutescens y baccatum), sasafrás (Sassafras officinale Lees, Eberm), guayaco (Guaiacum officinale L.), quasia (Quassia amara), además de las tintóreas y colorantes como el añil (Indigofera sufrutticosa), la cochinilla (Opuntia indicamil y Dactylopius coccus Costa), la bixa o achiote (Bixa Orellana) y aromáticas como el bálsamo de Tolú (Myroxylon toluifera) y el de Perú (Myroxylon balsamiferum).

 

En esas épocas, los Reales Jardines Botánicos europeos asumieron la investigación de las plantas útiles, sobre todo las exóticas. Estos hechos permiten que en la actualidad, Holanda o Inglaterra sean los países más biodiversos del mundo no por su flora silvestre sino porque guardan vivas miles de especies florísticas en bancos de germoplasma desarrollando el conocimiento sobre su utilidad farmacéutica con fines comerciales.

 

Luego del microscopio (s. XVI), de la aplicación de la primera inyección intravenosa (s XVII), Lavoiseur sienta las bases de la química moderna (s. XVIII), se aísla el timol del tomillo (s. XVIII), un boticario descubre la magnesia, se descubre el clorato de potasio, se populariza el uso del aceite de hígado de bacalao, se descubren los ácidos nítrico y tartárico y la glicerina. Abundan las fórmulas secretas laicas y las de órdenes religiosas.

 

FÓRMULAS SECRETAS LAICAS

SIGLO XVII

SIGLO XVIII

Remedio de Helvetius

Pomada del regente

Jarabe mercurial de Bellet

Agua fundente o de Gilbert (antisifilítica)

Agua de Colonia

Jarabe antivenéreo Baumé

Sal de Policreta

Aguas minerales

Agua de Rabel

Agua fáctica antipulmónica  de Marat

Pildoras de Belloste

Lilium de Paracelso (alcohol de potasa)

 

Elixir de Garus

FÓRMULA SECRETAS RELIGIOSAS

Agua de melissa

Carmelitos Descalzos

Bálsamo tranquilo

Padre Aignan

Polvo de los Cartujos

Cartujos

Agua roja

Dominicos

Aguardiente de lavanda

Monjas Benedictinas

Bálsamo de legiones o de los jesuitas

Jesuitas

 

Finalmente, en 1828 la síntesis de la urea confirmó que la materia orgánica podía producirse en el laboratorio.

 

De esta manera se pasó de la farmacia que lava, hierve, macera, exprime, machaca, mezcla a la química que extrae, analiza, mide, estandariza, transforma y sintetiza. Simultáneamente en Francia se establece una legislación que unifica y ordena la profesión del farmaceuta y las conexas como la agronomía, la medicina, la química y la farmacognosia, con las cuales se inauguran facultades mixtas para fomentar la investigación paralela y mancomunada, por lo que se experimentan, perfeccionan y descubren nuevos productos y fórmulas medicamentosas superiores a las existentes. El modelo académico francés lo replican inicialmente Alemania, Italia, Portugal, España, Australia, Suecia, Inglaterra y Estados Unidos, mientras que es curioso observar, un siglo después, que en la estructuración de las universidades colombianas se hizo todo lo contrario y por lo que aún es evidente la disociación entre la medicina, la agronomía y la farmacia, entre la siembra de plantas, la obtención de productos naturales, el diseño de medicamentos y la formulación a los pacientes.

 

Se inicia entonces el declive de la fitoterapia y se desarrollan los medicamentos de síntesis o alopáticos que dominan hasta el presente. La fitoquímica se desarrolla como un instrumento para la búsqueda de moléculas y la farmacéutica se concentra en el desarrollo de medicamentos alopáticos, hasta el presente cuando la humanidad tiende al consumo de lo natural en todos los campos.

 

Estamos viviendo un nuevo período de la historia de las plantas medicinales y de la farmacia natural, somos herederos de 3 momentos de la farmacia: la farmacia natural y mágica de la antigua, la fitoterapia de la edad media, la medicina alopática o de síntesis química de los siglos XIX y XX y ahora entramos en el cuarto momento caracterizado por la tendencia mundial que marca el regreso al consumo de lo natural, pero incorporando los avances científico-tecnológicos, incluyendo el análisis instrumental, que permiten determinar las normas de seguridad, eficacia y calidad, condiciones para el nuevo aprovechamiento de la biodiversidad.

 

A finales del siglo XIX, cuando se inició el posicionamiento de la química de síntesis y la medicina alopática, los campesinos e indígenas sembradores de añil en Cauca y Nariño perdieron sus cultivos ante la síntesis del azul índigo, los que cultivaban opuntia y criaban cochinilla en Villa de Leyva y Chicamocha, se arruinaron tras la síntesis química del rojo carmesí y en general de toda la paleta de colores. De igual manera se suspendió la explotación silvestre de la quina. En 1760 dos compañías trataban 160 toneladas/año de corteza de quina americana para producir 60.000 onzas de sulfato de quinina…, de un momento a otro terminó su exportación…, Pelletier y Caventou aislaron la quinina de la quina y también aislaron la clorofila de los cloroplastos y determinaron sus fórmulas estructurales.

 

El antiguo boticario conocía las fuentes de abastecimiento, es legalmente apto para producir el medicamento, tiene visión comercial y de mercado, sabe de procesos, equipos, materiales y maquinarias, tiene locaciones generalmente heredadas… se pasa entonces de la fabricación individualizada de medicamentos naturales a la fabricación masiva de medicamentos y productos farmacéuticos de síntesis química. La botica fue reemplazada por las multinacionales y en las décadas posteriores se aislaron por ejemplo la morfina del opio y la digitalina de la digital y se siguieron aislado miles de moléculas naturales, estableciéndose el modelo estructural de los principios activos y haciendo posible incluso su modificación.

 

Poco antes del año 2000, se planteó que de 260.000 especies florísticas que hay sobre el planeta, sobre el 70% de ellas se habían determinados los protocolos de extracción, se habían aislado y purificado las moléculas componentes, se había establecido su estructura molecular, averiguado la seguridad y confirmada la eficacia de los principios activos. Este conocimiento así como los protocolos de síntesis hacen parte del acervo científico de las multinacionales y de las universidades estadounidenses, japonesas y europeas protegidas por la reserva industrial, las patentes o los tratados internacionales. Por consiguiente, desde hace más de un siglo desapareció la demanda de material vegetal de raicilla o ipecacuana, quina, quasia, zarzaparrilla, chuchuwasa, guayusa, añil, sangre de nopal o grana cochinilla… etc, las cuales exportábamos y sobre las cuales hoy en día no podemos responder a la demanda internacional que de nuevo las solicita, porque no tenemos bancos de germoplasma ni conocimientos biológicos profundos, ni mucho menos investigación agronómica, fitoquímica, farmacológica, farmacéutica y de mercados que nos lleve al desarrollo de una farmacia natural innovadora y de calidad. De ahí la validez de esfuerzos como el de la UN-Palmira con su colección de plantas medicinales y aromáticas y sus investigaciones agronómicas en el sector.

 

En Cali, el mercado de las plantas medicinales que es simultáneo con el de las aromáticas y condimentarias, empieza a 4 de la mañana en la calle 10 con carrera 13, durante el día las medicinales se comercializan en puntos de venta callejeros, tal como sucede a lo largo y ancho del país por la población que no tienen como acceder al sistema de salud. Los cultivos que surten a Cali están en los corregimientos la Olga, Salazar, Yumbillo, La Castilla, El Aguacatal y La Leonera, donde se siembran o colectan silvestres 57 especies diferentes, contando el té y sin contar ají, en un área de unas 160 ha que corresponden al 0.05% del total regional sembrado, mientras que a nivel nacional con 156 especies entre sembradas y colectadas, no hay más de 1000 ha que corresponden al 0.016% sobre el total nacional sembrado. El 64% se vende en fresco directamente en plazas de mercado El 23% es comprado por intermediarios, el 7% es acopiado por intermediarios y empacadas en bolsas de papel filtro como aromáticas o medicinales, el 2.8% es comprado por las industrias de productos naturales para elaborar fitoterapéuticos, cosméticos, homeopáticos, aromáticas y condimentos. Hasta hace dos o tres años, la especies más sembrada era albahaca gourmet  que se exportaba mayoritariamente en fresco especialmente desde el Tolima correspondientes al 3.2% del total de la producción nacional de plantas medicinales y aromáticas, pero perdieron su nicho de mercado porque los cultivadores no lograron que el Ministerio de Agricultura o el ICA resolvieran la problemática del Registro de Plaguicidas para Especies Menores.

 

Sin embargo el potencial sigue latente. Si se trata de resolver los problemas de salud de los pueblos que desean practicar su medicina ancestral, se debe revisar la legislación para permitirlo y regularlo. Mientras que si se quiere fomentar la industrialización y el  comercio, se debe atender la armonización de la legislación que plantea barreras tecnológicas relacionadas con las garantías de seguridad, eficacia y calidad de los medicamentos, que cobijan por igual tanto a los de síntesis como los de origen natural.

 

En la negociación del TLC con Estados Unidos las multinacionales farmacéuticas defendieron sus intereses argumentando que para el desarrollo de un medicamente se corre el riesgo de una inversión del orden de 121 a 1.120 millones de dólares durante 10-20 años, durante los cuales se recorren las fases I. De exploración, II. Preclínica, III. Clínica y IV. De análisis reglamentario. Al mirar estas cifras se comprende que a diferencia de las multinacionales, una empresa nacional no puede sobrellevar estos costos, ni estos tiempos de lucro cesante, por lo que la iniciativa debe ser un propósito nacional. Tenemos entre 3.200 y 6.000 plantas para validar científicamente en sus atributos y lograr un impacto en el desarrollo económico y en la salud de los colombianos.

 

Las plantas calificadas como de uso medicinal tienen muchas otras aplicaciones y superar las barreras financieras y tecnológicas hasta llegar a medicamentos y principios activos con base en recursos naturales implica recorrer un camino que inicia con aromáticas y condimentarias, sigue con aceites esenciales y extractos, cosméticos y producto de aseo y limpieza, biocidas, fitoterapéuticos, principios activos y excipientes, en cuyas etapas se pueden ir validando y desarrollando productos naturales.

 

Por lo tanto si el objetivo no es solo la salud sino también el desarrollo económico, se debe tener en cuenta que hay barreras tecnológicas menores en la validación de plantas a las que se les desean aprovechar sus principios aromáticos y vitaminas, saborizantes y edulcorantes, colorantes e ingredientes naturales en general que requieren menos tiempo y dinero en el proceso de tamizaje fitoquímico que aquellas desarrolladas como insecticidas, fungicidas, herbicidas, nematicidas, bactericidas, repelentes, atrayentes, hormonas, promotores de crecimiento, antioxidantes, antivirales… cuyos requisitos y pasos en el tamizaja son a su vez menores que los exigidos para el desarrollo de productos naturales y los nuevos fitomedicamentos. Estas circunstancias hacen parte de las variables a tener en cuenta en el momento de realizar una priorización de las especies a investigar y los productos a desarrollar.

 

En los 2 últimos años ha entrado a jugar en el análisis prospectivo la priorización que el estado ha conferido al sector de ingredientes naturales para la industria cosmética como de talla mundial. Se propone incrementar el tamaño del sector 2.3 veces generando al menos US$8.9 millones en ventas para el año 2.032 (se pasaría de US$3.3 millones a US$6.5 millones en consumo interno y de US$O.6 millones a US$2.4 millones en exportaciones) y 2.800 nuevos empleos (pasaría de 24.000 a 26.800), impactando la economía de manera sustancial.

 

Fuera del renglón cosmético, se calcula que importamos aproximadamente 300 millones de dólares/año en aceites esenciales, resinas, oleorresinas, concretos, bálsamos, absolutos...; 1.5 millones de dólares/año en colorantes, pigmentos y tintes naturales; 28.6 millones de dólares/año de metabolitos secundarios; 2.44 millones de dólares/año en extractos vegetales, 74.39 millones de dólares/año en biofertilizantes y compuestos orgánicos. Así mismo, la industria farmacéutica multinacional o nacional, importa materias primas sintéticas estandarizadas y de alta calidad para medicamentos, fitoterapéuticos, homeopáticos, productos veterinarios, biopesticidas, cosméticos, artículos de aseo y limpieza por una cantidad no determinada que puede exceder fácilmente los 1.000 millones de dólares/año.

 

Para lograr una la sustitución de importaciones y la exportación de ingredientes y productos terminados se debe aceptar que no hemos colectado ni evaluado nuestro recurso genético nativo, no hemos atendido ni la fitoquímica y ni la farmacognosia, se relegó la agronomía a la producción de alimentos de mesa, se priorizó la química farmacéutica de síntesis y se limitó la medicina al diagnóstico y formulación sobre la base de medicamentos alopáticos....

 

De igual manera, se debe tener en cuenta que tal como resultó en Alemania, Inglaterra, Europa entera y más recientemente en Brasil, los cambios en la legislación estimulan el desarrollo del sector. Las normas colombianas no se han revisado y por ejemplo, en la actualidad sólo están protegidos del consumo de aditivos sintéticos para alimentos los menores de 2 años, mientras que el resto de la población sigue consumiendo lo “idéntico al natural”.

 

La Fundación Colombiana para la Farmacia Natural propone la creación de un Centro de Emprendimiento para la creación de empresas agroindustriales comunitarias,. Se parte de considerar que es necesario llevar a la realidad la aplicación del Convenio de Diversidad Biológica en lo relacionado con la repartición justa y equitativa de los bienes provenientes del aprovechamiento de nuestra biodiversidad. Entre los propósitos que tiene el postulado anterior, figura el reconocimiento que se hace a los atávicos descubrimientos y desarrollos de los nativos de América, cuyos orígenes y autores se pierden en el tiempo pero que subsisten en la memoria colectiva de los pueblos a los cuales debe retornar el beneficio.

 

 

Ponencia presentada en el IV Congreso Colombiano de Horticultura.

Universidad Nacional de Colombia sede Palmira

18 Noviembre del 2011.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Comentario por Jesus Vargas diaz el enero 31, 2012 a las 8:01pm

me gusta, porque estoy interesado en el desarrollo de productos a base de ingredientes marinos y herbolarios, en esto momentos ya sean desarrollado varios y me gustaria  ayudar a impulsar estas ideas y desarrollo. saludos  

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