Ganados y carnes. El engordador tradicional vio afectada su actividad por el fracaso económico de la cosecha gruesa pasada y su deterioro financiero.

Es probable que el precio de la carne al mostrador baje en los próximos meses. Pero este proceso que lleva a que baje la carne al público cuando baja la hacienda en pie, en el corto plazo no se verifica; con el paso de las semanas y de los meses, el precio al público termina bajando, pero en el corto plazo, los minoristas históricamente se han apropiado de los mayores márgenes de utilidad que resultan de dicha divergencia.

Desbalance. Si se toma en conjunto Villegas, Trenque Lauquen y Rivadavia, el stock de cría de esos partidos bonaerenses en los últimos 19 años bajó de 310 mil a 274 mil vacas (12 por ciento), mientras que el stock de novillos y novillitos pasó de 763 mil a 258 mil cabezas, 66 por ciento menos.

Como pasa en todas las zonas antiguamente llamadas de “invernada” (oeste de Buenos Aires, este de La Pampa, sur de Córdoba y sur de Santa Fe), en estos partidos se observa que cae fuertemente la invernada y cae, pero mucho menos, la cría y el tambo. Gran parte de la ganadería que todavía resisten en esta zona es el feedlots que engordan con maíz propio terneros comprados o de propia producción.

 

La virtual desaparición de la actividad de engorde en las zonas mixtas o agrícolas pone en una situación difícil a los criadores que venden al destete, cuyo precio de venta hoy depende en enorme medida de los números del feedlot . Él es el que compra el 75-80% de los terneros puestos a la venta en la zona pampeana.

Sin la competencia que significaba hasta hace poco para el feedlot las compras del invernador pastoril, el valor del ternero –especialmente el mestizo– es casi una variable residual de la ecuación económica del engorde a corral. Este año, con una oferta de terneros abundante –la retención casi ha desaparecido–, se siente más que nunca la ausencia de demanda de los invernadores, afectados por el fracaso económico de la cosecha gruesa y por un progresivo deterioro financiero.

Insumo y producto. Desde marzo de 2011, el precio del novillo en Liniers cayó tres por ciento, mientras que el costo del personal de una explotación ganadera ha crecido un 57 por ciento, el costo de una pastura subido 47; la confección de un rollo, 44; una hectárea de silo de maíz (implantación más confección), 69; una hectárea de verdeo de invierno, 52; el gasoil, 58; y un rollo de alambre sólo 18.

Si hablamos de inflación y de aumento de costos, más impresionante es ver la evolución de estas variables de 2005 a la fecha: personal 536 por ciento más; pastura, 279; rollo, 254; verdeo de invierno, 310; silo de maíz, 266; gasoil, 334; maíz (la gran forrajera nacional), 234. Mientras que el precio del novillo subió 320 por ciento.

La “adecuación” del tipo de cambio, que se tendrá que realizar en un futuro más o menos cercano, difícilmente mejore en el corto plazo la relación entre el precio del ganado y el valor de los insumos.

Estos crecerían inmediatamente con la devaluación, mientras que la presión exportadora sobre el precio del ganado, puede demorar, o ser muy reducida, habida cuenta que el atraso cambiario actual es muy marcado.

En un contexto de oferta creciente de hacienda para faena, como se prevé para este año y próximo, la devaluación puede servir para sacar a la industria exportadora del rojo actual. Pero puede no ser suficiente para que este sector presione de tal manera como para que suba todo el mercado de hacienda en pie.

*Analista del mercado ganadero y de carnes

Fuente: Ignacio Iriarte