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Bill Gates, Cofundador de Microsoft y uno de los hombres más ricos del planeta, se mostró a favor de “explorar” la posibilidad de comercializar semillas Genéticamente Modificados (conocidos como transgénicos), pero bajo un proceso de “rigurosa” revisión.

Lo dijo en una conferencia de prensa en la que estuvo acompañado de Carlos Slim, Empresario y dueño de Telmex; Enrique Martínez, Secretario de Agricultura en México y Thomas Lumpkin, Director General del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), quienes este miércoles 13 de febrero de 2013 inauguraron el nuevo complejo de biociencias del CIMMYT, cuya construcción fue patrocinada por la Fundación Slim y que operara con recursos de la Fundación Gates.

Gates comparó el tema de los transgénicos con el de la elaboración de medicamentos, los cuales tienen un exhaustivo marco regulatorio.

“Se usan diferentes técnicas para la creación de vacunas y medicinas, con un marco regulatorio muy fuerte que observa lo que se debe sacar al mercado tras acumular grandes cantidades de datos”, explicó quien por años ha sido uno de los principales benefactores de CIMMYT, organismo dedicado a la investigación y mejoramiento de semillas genéticamente modificadas (transgénicas).

Gates dijo que aun cuando estas semillas permiten el mejoramiento de las cosechas, cada país debe considerar su implementación y garantizar que su uso sea completamente seguro.

Slim le apuesta a incremento de producción interna de maíz

El empresario Carlos Slim en su turno, dijo que con la creación del nuevo complejo de biocencias del CIMMYT en Texcoco, Estado de México, la producción de estos cultivos a nivel nacional podría elevarse hasta en un 75 por ciento en los próximos cinco años.

El CIMMYT surgió a raíz de un programa piloto en México en 1943, patrocinado por el Gobierno de México y la Fundación Rockefeller. El proyecto dio como resultado la colaboración innovadora de investigadores mexicanos y de otras nacionalidades, quienes lograron mejoras a las semillas.

Fueron esas mejoras lo que impulsó al Gobierno de México, en la década de los sesentas del siglo XX, a exportar las semillas a países como India y Pakistán, cuyos productores lograron incrementar sus cosechas en más de un 40% en menos de un año. Fue el surgimiento de la llamada “Revolución Verde”.

El CIMMYT actualmente trabaja en 100 países en desarrollo a través de oficinas en Asia, África y América Latina. Tiene una plantilla de 100 científicos de 40 países, quienes a partir de este miércoles cuentan con un nuevo complejo de investigación ubicado a 45 kilómetros del Distrito Federal.

En el centro de Texcoco se tiene contemplado el desarrollo de herramientas que permitan “fortalecer”, a través de modificaciones genéticas, semillas de maíz y trigo, que según estimaciones de Slim permitirían a México, en un lapso de cinco años, incrementar su producción interna en un 75% y disminuir la importación de estos productos.

Las cifras oficiales señalan que en los últimos 12 años la importación del maíz en México se incrementó en más de un 300%.

“Ante el aumento de la demanda de productos agrícolas se vuelve indispensable que el campo mexicano aumente su productividad”, aseguró Slim, quien calificó como el “principal reto” de México incrementar la elaboración de productos básicos como el maíz y el trigo.

Las plantas genéticamente modificadas tuvieron su primera incursión en el campo mexicano en 1988, cuando se presentó la primera solicitud para importar y liberar en Culiacán, Sinaloa, tomate con la característica de resistencia a insectos. Fue hasta el 2009 sin embargo, que se legisló para impulsar la siembra experimental con semillas genéticamente modificadas.

Cifras de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, que conforman los titulares de la Secretaría de Agricultura y Medio Ambiente, entre otros, revelan que de 2009 a la fecha se han otorgado poco más de 300 permisos para la siembra de organismos geneticamente modificados (transgénicas).

Del total de permisos, 27 fueron otorgados a CIMMYT para la siembra en Morelos de semillas de trigo resistentes a la sequía.

Aun cuando en México la siembra de semillas genéticamente modificadas es una práctica permitida y regulada por el Estado, organismos internacionales como Greenpeace sostienen que con esos cultivos se afecta el ecosistema y se corre el riesgo de contaminar las variedades nativas del maíz y otras semillas.

El complejo de Texcoco inaugurado ayer, cuenta con un laboratorio de biociencias de 5500 metros cuadrados; instalaciones para la preparación de muestras; invernaderos de biociencias; servicios de cómputo y telecomunicaciones; un auditorio; un área de dormitorios que mide 4000 metros cuadrados y un banco con más de 28 mil muestras de maíz. Tuvo un costo de 25 millones de dólares, pagados por la Fundación Slim.

Fuente: Animalpolitico.com

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